Iván Noble en el Ópera

Un Caballero de 50 años, que le gusta el tango y es rockero y cumplió 25 años de carrera festejó a sala llena su vida musical. Muy bueno.




El teatro ópera está lleno. Iván Noble junto a su banda meten primera y se mandan 2 horas y media de show.
Si bien Noble arrancó en el 89 con los Caballeros de la Quema y en el 91 graban un casette independiente llamado Primavera Negra, explica que festeja 25 años de la salida de Manos Vacías, primer disco editado por Iguana Records hace 25 años.
Y uno, que ya tiene la edad de Iván Noble, recuerda haber estado en esa conferencia de prensa convocada por Martín Rea. 
El presente de Noble es recorrer su etapa solista, cantar Fulanos de Nadie, algún viejo tema también de los Caballeros de la etapa de Sangrando y de paso cañazo darse el lujo de cantar un tema de Cerati y otro de Charly, en éste caso Yo no quiero volverme tan loco.
A Iván se lo ve maduro, cada vez más poeta y también sorprendido por haber llegado a los 50. Y también está muy tanguero. En realidad, creo que siempre lo fue. Pero ahora afloró más en él y se nota.
Con Sapo de otro pozo todo el teatro se levanta y baila, le dedica un tema a su hijo Benito, donde la letra dice que en esta vida no se puede perder a los Beatles y el Tango.
Y con Avanti Morocha se estaba terminando el show, pero no. Faltaba Oxidado para que bajara el telón y se terminara esta fantástica fiesta.

Marcelo Oliveri


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